Ser dama de la novia

Por Evelin Valdez.

Un día como cualquiera recibí una llamada de la novia, quien con la sonrisa en los labios me expresa la felicidad que sentía en su corazón, al recibir la sorpresa más hermosa de su vida, su príncipe azul le propuso que fuera la compañera de sus días.

Durante la conversación, de repente ella me dice “Usted será una de mis damas”, sorprendida y en medio de la emoción y felicidad que me arropaba tan grata noticia, solo atine a decir “sí”, desde ese instante empezaron los preparativos pre-boda, lo cual había sido pautada para el mes de diciembre, época de amor y paz.

El primer paso fue crear un grupo de Whatsapp, “Bodadenormarisyantonio”, para compartir ideas y opiniones sobre todo lo concerniente a la boda del año, vestidos, peinados, aretes, zapatos, en fin todos los detalles para formar el mejor equipo de damas que una novia pudiese tener.

La distancia se imponía un poco con una de las damas por lo cual debía viajar frecuentemente para tomar medidas del vestido donde la modista y hacer ciertos ajustes de lugar.

Cada día era algo diferente, donde  se unifican varias opiniones de diferentes mentes femeninas se puede convertir en algo caótico, todo tenía que tener un voto unánime, para aprobar cualquier decisión.

Los días avanzan y todo marcha bien, ya eligieron el color perfecto del vestido y el entalle que hará lucir a cada dama como una verdadera princesa, entre tienda y tiendas y largas horas de recorrido se han encontrado los zapatos de tacones, que encajarían con ese hermoso atuendo, los aretes de brillante y el peinado que le daría forma a ese rostro que iluminara el pasillo de la iglesia.

Veinticuatro (24) horas antes de “el gran día”, todas las damas unidas organizaban los detalles para la nupcias, en la casa de la novia comenzaron a llegar los regalos, en los pasillos se escuchaban los pasos de aquí para allá, entre tías y familiares cercanos preparaban los souvenirs o suveniles y los cócteles para el disfrute del evento, siendo más de la 9:00 hora de la noche a la novia se le pidió que se fuese a descansar para que su hermoso rostro estuviera fresco y relajado.

Llego el gran día, el que todos esperaban, entre nervios y risas las agujas del reloj conjuntamente con el canto de los gallos dieron las 5:00 de la madrugada, con el roció de la mañana todas se pusieron en marcha  para ir donde la maquillista, una joven muy dinámica y llena de energía, comenzó con toda su dedicación a resaltar las virtudes de los hermosos rostros que adornarían el cortejo de la novia.

Siendo 10:05 dela mañana  llega la novia a la iglesia donde, el novio en su espera, con su cortejo listo para la entrada triunfal, un hermoso letrero que dice, “AQUI VIENE EL AMOR DE TU VIDA”,  en el brazo de su padre quien la entrega a su amado,  quien la cuidara y hará de sus días juntos un hermoso paraíso.

Da inicio la ceremonia, con sollozos la madre de la novia expresa lo orgullosa que está de su hija y le da la bienvenida al nuevo miembro de la familia, citando una frase de la biblia génesis 2:24 “POR TANTO DEJARÁ A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y SERÁN UNA SOLA CARNE”, el sacerdote los declara compañeros de vida, prometiendo ellos amarse y respetarse mutuamente.

Llegan al salón de eventos donde se da inicio al evento o recepción, parte vital, al descanso de las poses a beber vino, a mover el esqueleto (bailar), todas hacen la entrada y son ubicadas en la mesa continua a los recién casados, entre fotos y brindis por la felicidad de los novios pasan las horas y se realiza la tan esperada “hora loca” donde todos se quitan las poses y dan sus mejores movimientos en la pista, hasta la madrina baila.

Ser dama de una novia, no es tarea fácil, pero es un gusto que alguien piense en usted para formar parte del cortejo nupcial, son momentos que nunca se olvidan.

 

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