Máximo Laureano
En 2002, un jefe administrativo me dijo, que siempre que me refiera al alcalde reformista y para entonces candidato a la reelección, José Enrique Sued Sem, debía escribir, “el seguro ganador de las elecciones”.
Tragué seco, pensando en mi falta de independencia económica y la verdad no recuerdo que le dije. Reporté tal petición al jefe de redacción, quien le aclaró al administrativo, que eso no procedía.
Pero, igual al jefe administrativo no le importaba la objetividad periodística y menos que un periodista nobel, nacido en el hospital Alberto Gautreaux, de Sánchez, tuviera principios éticos, sino que le importaban sus intereses.
Y es que esa es la constante, jefe o no, quienes siguen a un político/funcionario, por la razón que fuere, quieren que los periodistas escriban lo que ellos quieren leer.
Estas cosas pasan a diario, pero hay casos que trascienden más que otros, como cuando debí recoger mis motetes en Teleuniverso, canal 29, En 2003, por negarme al mandato de escribir todo a favor del presidente reeleccionista, Hipólito Mejía. Llegaron la decisión de prohibirme que entrevistara a personas contrarias al Gobierno, para el noticiario.
Un contrato en el periódico El Caribe, salvó mi orgullo ético y me fui del Matún, de risita, sin pensarlo dos veces.
El caso de hoy no es distinto, los seguidores de Abel Martínez, no quieren que se escriba que hubo un allanamiento en una casa vinculada al alcalde Abel Martínez, ellos quieren que los periodistas escriban, que fue una acción equivocada de las autoridades, que no tienen, razón, que eso no puede ser, porque Abel, es un hombre bueno.
Quieren que se escriba que es un atropello contra Abel, que las autoridades actúan para cerrar el paso a sus aspiraciones políticas. Puede que esas cosas sean ciertas, pero yo fui a cubrir lo ocurrido allí, para escribir, justo sobre eso lo ocurrido.
Mi rol es publicar que se hizo un allanamiento en la casa tal o cual, vinculada a Abel, ya si es error o no, es otro capítulo, como periodista, debo publicar el hecho inicial y todo lo que se sume, incluida la exposición del alcalde sobre los hechos y lo que expliquen las autoridades.
Claro a todo esto el periodista siempre tendrá su punto de vista de casa situación, que puede expresar o no en sus escritos. Es su derecho.
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