A 24 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN, FAMILIA DEL DIÁCONO SATURNINO GARCÍA ACOSTA SIGUE SIN RESPUESTAS

Por Máximo Laureano

Este 4 de mayo se cumplieron 24 años desde que el diácono Saturnino García Acosta desapareció sin dejar rastro en Santiago. El religioso, vinculado a la iglesia San Chárbel de la avenida Yapur Dimit, fue visto por última vez el 4 de mayo de 2002 a la salida de la empresa Cordero y Asociados, donde se desempeñaba como contable. Desde entonces, sus familiares reclaman a las autoridades una respuesta que nunca ha llegado.

Sin respuesta oficial tras 24 años.

A lo largo de más de dos décadas, la familia García ha acudido a todas las instancias disponibles en busca de información sobre el paradero del diácono. Las autoridades, sin embargo, no han ofrecido hasta la fecha ninguna explicación concreta sobre lo ocurrido.

Con el paso del tiempo han circulado versiones de personas que aseguran haber visto al religioso con vida, pero ninguna de esas versiones ha sido corroborada ni desmentida oficialmente. El caso permanece abierto y sin resolución.

 Pese al silencio institucional en el plano penal, la familia ha logrado avances significativos en la justicia civil. En 2014, un tribunal emitió una sentencia que declaró la ausencia legal del diácono, lo que formalizó el proceso de reclamación de sus acciones en Cordero y Asociados por parte de sus herederos.
Pese al silencio institucional en el plano penal, la familia ha logrado avances significativos en la justicia civil. En 2014, un tribunal emitió una sentencia que declaró la ausencia legal del diácono, lo que formalizó el proceso de reclamación de sus acciones en Cordero y Asociados por parte de sus herederos.

La hipótesis del hijo mayor.

Gabriel García Domínguez, hijo mayor del diácono, sostiene que la desaparición de su padre está vinculada al responsable de la empresa Cordero y Asociados. Su convicción tiene un trasfondo concreto: al momento de desaparecer, Saturnino García Acosta era titular de 20 acciones de esa compañía.

Avances en la vía civil.

Pese al silencio institucional en el plano penal, la familia ha logrado avances significativos en la justicia civil. En 2014, un tribunal emitió una sentencia que declaró la ausencia legal del diácono, lo que formalizó el proceso de reclamación de sus acciones en Cordero y Asociados por parte de sus herederos.

Más recientemente, el 24 de abril de 2025, la Segunda Sala Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Judicial de Santiago dictó un fallo a favor de la familia, directamente relacionado con ese reclamo de acciones. La sentencia quedó firme: el 3 de febrero de 2026, la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) certificó que no existen recursos de casación interpuestos en su contra.

Según explicó Gabriel García, esa certificación despeja el camino para el siguiente paso: la ejecución de la sentencia del 2025. No obstante, el hijo mayor del diácono insiste en que la resolución judicial en materia civil no sustituye la deuda pendiente del Estado: esclarecer qué ocurrió con su padre.

Una fiscalía que ha cambiado ocho veces de manos

Desde la desaparición del diácono Saturnino García Acosta en 2002, el Ministerio Público de Santiago ha sido encabezado por ocho fiscales distintos: Jesús Méndez, Raúl Martínez, Yeni Berenice Reynoso, Luisa Liranzo, Francisco Núñez, Aura Luz García, Osvaldo Bonilla y Quirsa Abreu, quien ocupa actualmente el cargo. Ninguna de esas gestiones ha logrado dar una respuesta definitiva a la familia sobre el paradero del religioso.

La historia del diácono de San Chárbel es, a 24 años de distancia, la historia de una familia que aprendió a moverse en los tribunales porque las investigaciones no avanzaron. Ganan en lo civil lo que siguen esperando en lo penal: la verdad.

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