Por Máximo Laureano
La marcha-caravana por la Cordillera Septentrional culminó este miércoles en la Estación Central del Monorriel y el Teleférico, en la intersección de las avenidas Las Carreras, Imbert y Hermanas Mirabal, tras recorrer la ciudad en defensa de las fuentes acuíferas y contra las concesiones mineras.
El sacerdote Nino Ramos, quien encabezó la movilización, reiteró que las comunidades no aceptarán la explotación minera en la cordillera y convocó a una reunión con líderes de San Juan de la Maguana, Restauración en Dajabón y Santiago, para articular una estrategia común frente a la amenaza.
El grupo de la Cordillera Septentrional anunció que asumirá los costos de ese encuentro y adelantó que a finales de febrero se realizará otra manifestación.
“No estamos en contra de nadie, estamos a favor de la naturaleza, que da la vida”, afirmó Ramos, al tiempo que denunció los intentos de militares y policías de boicotear la caravana imponiendo el ritmo de avance.
Durante la jornada, los manifestantes recorrieron con luces encendidas y bocinas activadas, en un ambiente de tensión pero con firmeza en su mensaje: la defensa del agua frente al oro.
En sus intervenciones, los organizadores señalaron que la minería no representa progreso para las comunidades rurales, sino destrucción de conucos, tala de árboles, contaminación de fuentes de agua y desplazamiento de familias. La caravana se definió como un “no rotundo” a la minería en la Cordillera Septentrional y Central, y un llamado a la unidad de las regiones del sur, noroeste y Cibao norte para salvar la naturaleza.
Los líderes comunitarios recordaron que en la cordillera existen cerca de 300 fuentes de agua, que abastecen el 90% del consumo de Puerto Plata y parte de Santiago, además de sustentar a más de 100 comunidades rurales.
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