UNA PIFIA OFICIAL IMPERDONABLE

Que el padre Nino Ramos, convoque a actividades una y otra vez y haga de conocimiento público que hay un atentado a la Cordillera Septentrional, con un contrato de exploración minera, no es un tema que el presidente de la República, se entiende desconozca, como lo reconoció ante una pregunta del periodista Esteban Rosario, en la Casa Presidencial en Santiago, sobre la preocupación de las comunidades.

Siempre se ha predicado que el presidente, como primera figura de la administración del Estado, es la persona más informada.

Si el presidente Luis Abinader, en presencia de una visita distinguida, como el presidente electo de Chile José Antonio Kast, dijo que no sabía del tema, le creemos, no tendría por que decir lo contrario, en un escenario como este con gente en su casa.

Si el presidente no conocía lo relacionado a este acuerdo de exploración minera de la zona, entonces alguien falló el poner al día al mandatario.

Pero, ¿quién? ¿De quién fue la pifia?

El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, exculpó a su superior con el argumento de que no había forma de que el presidente supiera de todas exploraciones mineras en el país.

Y nos volvemos a preguntar ¿Quién falló y provocó que los sacerdotes, comunitarios y activistas sociales con el padre Nino a la cabeza, pusieran más énfasis a una convocatoria, que a partir de esas declaraciones del presidente tomó más fuerza?

¿De quién fue la pifia oficial?

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